domingo, 30 de junio de 2013

REFLEXIÓN BLOQUE: 5

REFLEXIÓN BLOQUE: 5

A lo largo de este bloque hemos tenido que crear entre las tres una biblioteca para un aula de infantil. Se hace este trabajo en grupos pequeños porque seguramente el día de mañana tendremos que coordinarnos con otras profesoras del colegio si queremos emprender un proyecto de este tipo.

En el currículo vigente, se considera que la mejor biblioteca de aula infantil es un rincón de lectura. Un sitio donde los niños se puedan sentar en círculo para que la maestra les cuente y enseñe cuentos.

Las bibliotecas de aula tienen las siguientes ventajas:

  • Proporcionan una base de apoyo para que la maestra enriquezca la comunicación y el desarrollo de las cuatro funciones básicas del lenguaje: escuchar, hablar, leer y escribir.
  • Estimulan la comprensión de la lectura y, como consecuencia, favorecen el desarrollo lector.
  • Ponen a disposición de los niños y niñas un conjunto variado de materiales que les permiten disfrutar de la lectura y aprender a su propio ritmo y nivel.
  • Hacen que los aprendizajes, sean más entretenidos, dado que los materiales que contienen son predominantemente de carácter literario o recreativo.
  • Tienen la virtud de familiarizar a los alumnos y alumnas con una gran cantidad de palabras.

Las aulas que no tienen espacio, tienen una biblioteca, y cuando se hacen actividades de lectura, los niños se sientan en la asamblea. Partiendo de esta idea, hemos construido nuestra biblioteca, pues hemos querido ser realistas ya que en la mayoría de las aulas no hay espacio suficiente para que los niños tengan un rincón exclusivo de lectura en el que quepa toda la clase. Lo normal es que los niños cojan un libro y se vayan a una mesa o a la zona de asamblea a leerlo.

A la hora de crear nuestra biblioteca, hemos tenido que tener en cuenta los siguientes pasos:  

  •  Decidir para qué edad va a ir dirigida la biblioteca. Pues variarán mucho los contenidos y tipo de libros que incluir en ella.

  •  Ubicarla en el plano de un aula real.  Para hacer este punto, nos hemos basado en el aula de las prácticas de Carolina en la Escuela Infantil Zaleo (aula de 4 años). Como es aconsejable ubicarla en un lugar bien iluminado, cómodo y acogedor, poco transitado para que los niños no se distraigan y no sean interrumpidos y que esté adecuadamente ambientado. 

  • Diseño. El diseño de la biblioteca debe ser especialmente atractivo para invitar a los niños a disfrutar de la lectura. A nosotras no ha parecido buena idea involucrar a los niños en la decoración del rincón mediante los dibujos de sus cuentos favoritos para que así se sientan implicados en el proyecto. Además el lugar debe ser cómodo para ellos, es aconsejable introducir alfombras, cojines, colchonetas. Si se trabaja por proyectos en la escuela, es buena idea ir ambientando el rincón de lectura según el tema del proyecto que estemos trabajando en ese momento, por ejemplo si estamos trabajamos los indios construir un tipi por encima, o un iglú si trabajamos el polo norte, etc. Debemos tener en cuenta que normalmente los centros no cuentan con muchos recursos, con lo cual debemos emplear materiales baratos y de uso cotidiano (telas, cartulinas, carteles…). Es muy importante encontrar un nombre atractivo para el rincón que podemos decidir junto a los niños. Los libros han de estar accesibles para los niños y con las portadas de frente, para facilitar su elección.

  • Contenidos. Tenemos que tener en cuenta que en la biblioteca de aula tiene que haber por lo menos el doble de libros que de niños. Los libros de la biblioteca tienen que ser: literarios, paraliterarios, creados con y para los niños en el aula, traídos de casa por los niños, sacados de la biblioteca municipal por la maestra, revistas, folletos, catálogos, periódicos, etc. Toda esta diversidad de libros tiene que estar en un porcentaje adecuado, lo ideal es que la mayoría de los libros sean literarios pues su principal función es acercar a los niños a la literatura.

  • Organización y gestión. Como futuras maestras, debemos decidir cuantas veces a la semana los niños van a acceder a los libros. Por ejemplo, si trabajamos por rincones, los niños pasarían por el rincón de lectura rotando, o cuando acaben sus actividades, etc. Además, habría que buscar un momento en el que toda la clase junta disfrute de una “hora del cuento, al menos un día a la semana la maestra empleará alguna de las tres estrategias estudiadas para contar/leer o narrar un cuentos a los niños. Puede no ser siempre la maestra quien lo haga, se puede invitar a las familias (padres, abuelos, tíos) a que lo hagan, ya que es una buena manera de hacerles partícipes del día a día en el aula y de concienciarles de la importancia que tiene el fomentar la lectura en los niños. También es muy importante trabajar con los niños la creación literaria, y es recomendable incluir al menos una actividad de este tipo a la semana, ya que es una forma de desarrollar la imaginación, la expresión oral, la creatividad, etc.

  •  Dinamización: Nuestro objetivo será conseguir que la biblioteca sea motivadora e interesante para los niños y las familias. Para ello implicaremos a los padres de distintas maneras: cuento viajero, que vengan a contar/narrar/leer cuentos, que ayuden a los niños a seleccionar libros adecuados de casa para traerlos a clase, etc. En cuanto a los niños, hay varias formas de motivarles: crear intriga en tornos a los nuevos cuentos, de manera que tengan muchas ganas de llegue el momento de la hora del cuento, tener una mascota en la biblioteca, hacer con ellos manualidades relacionada (marcapáginas, carnets,fichas de los libros, dibujos…), excursiones a la biblioteca municipal y a la de la escuela.


Como ya he comentado en reflexiones anteriores, no tengo experiencia previa en aulas de infantil, así que me limitaré a enfocar mi reflexión de cara al futuro. Me ha parecido muy útil el haber aprendido a hacer una buena biblioteca de aula en infantil, aspectos como qué libros debe haber y cómo deben estar dispuestos me parecen fundamentales. Es un proyecto que personalmente me gusta bastante, y que probablemente lleve a cabo en un aula en el futuro. Mi experiencia con la literatura (como alumna) la recuerdo como algo obligatorio, nos mandaban leer un libro cada x tiempo para después hacer un examen sobre él, y creo que lo único que se consigue siguiendo este método es que los niños le cojan tirria a los libros y a leer. Yo no quiero que a mis alumnos les pase eso, quiero centrar la importancia de la literatura en el placer de disfrutar de ella.

ACTIVIDAD BLOQUE:5


ACTIVIDAD BLOQUE: 5

Elaboración de un rincón de lectura para un aula de infantil de segundo ciclo.

1.       UBICARLA EN UN PLANO

Hemos decidido ubicar nuestro rincón de lectura tomando como base el aula de 4-5 años de la Escuela Infantil Zaleo (Madrid).

 

Tendríamos que realizar una serie de cambios en el aula. En primer lugar ubicaríamos nuestro rincón de lectura donde actualmente está el supermercado Zaleona. En esta esquina de la clase, colocaríamos bajo las dos ventanas una pequeña alfombra sobre la que sentarían los niños y una serie de cojines de vivos colores distribuidos por el suelo bajo las ventanas para que los niños dispongan de ellos libremente.






Hemos elegido este rincón debido a su gran luminosidad  y calidez pues hay dos grandes ventanas  justo encima. Además consideramos que se trata de un lugar adecuado para ubicar nuestro rincón pues se encuentra alejado de la puerta y al tratarse de una esquina, no es una zona de paso, sino que se trata de una zona recogida.

Por otro lado, los libros de la biblioteca de aula estarán ubicados al lado de la ventana derecha, donde quitaríamos todas las baldas del interior del mueble (dejando solamente la estructura exterior) y las sustituiríamos por tres expositores como el de la imagen de abajo, donde colocaríamos los libros. Los expositores tienen unos 60 cms de altura.



















  
Además, daríamos la vuelta a la estantería de la izquierda, de manera que las baldas miren hacia dentro del rincón, de esta manera conseguiríamos darle una mayor sensación de recogimiento. La altura de la estantería es también de unos 60 cms.

2.       DISEÑO

Para que nuestro rincón de lectura resulte atractivo, qué mejor idea que pedirle a los niños que nos ayuden a decorarlo y que, de esta manera, se sientan motivados e implicados en el proyecto; para ello, les pediremos que dibujen a sus personajes favoritos de los cuentos que ya conocen y según vayamos haciendo las distintas actividades, utilizaremos sus creaciones para seguir decorándolo. Lo iremos pegando en el trozo de pared debajo de las ventanas y colgándolos del techo a modo de móviles. Por otro lado, nosotras confeccionaremos un gran cartel con el nombre de nuestro rincón para colgar a  modo de entrada y de invitación: “ENTRA EN UN CUENTO.”

En los expositores de la derecha, que están a la altura de los niños, con los libros puestos de cara, marcaremos con cartulinas de distintos colores el tipo de libro de cada balda, para que los niños  puedan reconocer fácilmente y coger libremente lo que necesiten o les interese en cada momento, facilitando así su autonomía y su independencia. Los colores de las cartulinas serán los siguientes: amarillo (libros literarios), azul (libros paraliterarios), rojo (libros creados con y para los niños), verde (libros traídos de casa por los niñitos), etc. Además pegaremos un gomet en la portada de los libros del mismo color que la cartulina de su estante correspondiente. De esta manera, también estaremos fomentando su autonomía a la hora de recoger el rincón y tener todos los libros organizados. En la parte superior pondremos los libros que deben estar sólo al alcance de la maestra (textos folclóricos, libros de obras de teatro para representar y adaptar, etc.).

Por otro lado, en la parte superior de la estantería colocada en el lateral izquierdo del rincón, colocaremos las últimas novedades y el “cofre de los cuentos” (que explicaremos más adelante); en el resto de estantes pondremos los catálogos, revistas, periódicos, etc.

3.       CONTENIDOS

Nuestra clase tiene 23 alumnos, por lo que deberemos disponer de al menos 46 libros (dos por niño). Al comienzo del curso comenzaríamos con 50 libros. En porcentajes totales, un 40% serían literarios (un 15% en inglés) y un 30% serían paraliterarios (un 10% en inglés).  Además en la estantería izquierda, en las baldas inferiores, tendremos 5% de revistas infantiles (como Caracola o Bayard), catálogos de juguetes (Dideco, Imaginarium), libros de pegatinas removibles y distintos materiales para manipular y hacer actividades (periódicos, revistas…).

La biblioteca iría creciendo a lo largo del curso de la siguiente manera:
-           Un  15% de libros creados con y para los niños en el taller de creatividad que realizaremos una vez por semana y  que tendrá una duración una hora y media.  Habrá libros que realizaremos en un solo taller y otros, más elaborados, se realizarán a lo largo de varios talleres.

-          Libros de la biblioteca pública del barrio. La maestra, con su propio carnet, acudirá cada dos semanas a la biblioteca y traerá 3 libros que se incorporarán a nuestra  biblioteca de aula, en la estantería izquierda, en el apartado de novedades o en el cofre de los cuentos.

-          Un 5% de libros traídos por los niños de sus casas. Los libros traídos de casa tendrán que cumplir una serie de requisitos, los cuales tendrán que tener en cuenta los padres cuando el niño quiera llevar un libro a clase. De estos criterios se les informará mediante una carta:

1.       Que sean textos que inviten a preguntas y a la reflexión.
2.       Pensar en los gustos e intereses de los niños.
3.       Tener en cuenta la edad del receptor. Entre los 3 y los 6 años son interesantes lo álbumes ilustrados con imágenes llamativas que permitan seguir la historia y que inviten al niño a imaginar y soñar. Las historias deben tratar de temas relacionados con las relaciones familiares, los miedos, las rutinas, etc. Deben ser textos fáciles de leer en voz alta.
4.       Buscar personajes, sentimientos o acciones con las que los niños se puedan identificar.

-          Un 5% de textos folclóricos, que sólo estarán al alcance de la maestra, quien adaptará los textos para los niños.

Los libros literarios imprescindibles de nuestra biblioteca serán:

- “Adivina cuánto te quiero” y “Te quiero un montón”, trabaja muy bien los sentimientos y la  relación padres-hijos y figuras de apego.
- “Un bicho extraño”, por su estructura circular y la adivinanza.
- “¿A qué sabe la luna?” se fomenta el trabajo en equipo, el aprender a valorar a los demás no sólo por el tamaño o la fuerza.
 - “El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza”, humor escatológico que para estas edades es ideal.
- “El gato miedoso y Bu”, trata el tema del miedo y de la ayuda que te pueden ofrecer los demás para superarlo.
- “La vaca que puso un huevo”, aumento de autoestima y ayuda a los más débiles.
 - “Por cuatro esquinitas de nada”, vemos la importancia de integrar a los que son diferentes.
 - “Enamorados” relación entre iguales, imitación de adultos.
- “La ovejita que vino a cenar” fomenta valores como la solidaridad y la protección de los más pequeños.

En cuanto a los libros paraliterarios, contaremos con los siguientes:

- “La pequeña oruga glotona”, trabaja multitud de temas: la transformación de la metamorfosis, los números, los colores, días de la semana…
- Libros de Teo: trabajan las relaciones sociales y el entorno cercano de los niños.
- Libros relacionados con los contenidos del currículum de infantil: animales, naturaleza, números, letras, colores, tamaños…

4.       ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN

Los niños podrán acceder a la biblioteca de aula siempre que lo deseen, tanto en los ratos de juego libre como cuando acaben antes de tiempo sus actividades. Durante estos ratos, los niños permanecerán en el rincón de lectura.

Además, todos los miércoles después del recreo de la mañana (a las 11.00 horas), dedicaremos una hora a “La hora del cuento”, que realizaremos en la zona de la asamblea .




Durante esta hora, la maestra combinará las estrategias de contar cuentos, leerlos y narrarlos. El cuento que utilizará la maestra durante esta “hora del cuento”, lo guardará en el cofre de los cuentos en la asamblea del lunes, para crear en los niños intriga por conocer el nuevo cuento (el cual será uno de los que haya sacado la maestra de la biblioteca pública o un texto folclórico adaptado). Esta “hora del cuento” puede servir también para trabajar con los niños el aprendizaje de poesías o de adivinanzas, canciones folclóricas, adaptaciones de textos folclóricos.

Los niños también podrán acceder a la biblioteca del aula, sobre todo a la sección de paraliteratura, siempre que quieran buscar más información sobre algún contenido que se esté trabajando (el cuerpo humanos, la granja, las estaciones, etc.)

Por otro lado, los viernes a primera hora, realizaremos tras la asamblea el antes citado taller de creatividad, en el cual crearemos cuentos con y para los niños que luego irán a parar a la biblioteca de aula.

Por último, los niños tendrán la posibilidad de llevarse a casa durante el fin de semana uno de los libros de la biblioteca de aula. Cada libro de la biblioteca de aula contará con una pequeña ficha creada por la maestra pegada con velcro al interior de la portada trasera, con el título de éste y una pequeña foto de la portada, de manera que cuando un niño quiera llevarse uno de los libros, cogerá la ficha correspondiente y la colocará en un gran cartulina (situada en el rincón de lectura) con las fotos de todos los niños y al lado de éstas otro trozo de velcro donde pegar la ficha. El lunes, cuando el niño devuelva el libro, cogerá la ficha, y la introducirá en el libro para luego colocarlo en su sitio.

5.       DINAMINACIÓN

Como elementos motivadores para los niños, consideramos fundamentales la decoración atractiva antes explicada y el misterio en torno al cofre de los cuentos, al cual no podrán acceder los niños, sólo la profesora lo podrá abrir antes de la hora del cuento. Esto mantendrá a los niños con una constante intriga por conocer cuál es el nuevo cuento.

En nuestra biblioteca tendremos una mascota, la mascota del aula (el nombre del aula es “El Dragón Melitón” es un dragón-marioneta, y la maestra lo utilizará en ocasiones para introducir a los niños nuevos cuentos, hacer teatrillos, contar historias, etc.

Para los padres, la mejor forma de conseguir que se involucren en nuestra biblioteca de aula y en todo lo que queremos trabajar a través de ella, será mediante el envío más o menos continuado de cartas a lo largo del curso, incidiendo en la importancia que tiene que ellos animen a los niños a la lectura, leyéndoles cuentos, llevándoles a talleres de cuentacuentos, llevándoles a la biblioteca pública para que los niños elijan sus cuentos y sobre todo, animándoles a que todos los fines de semana saquen un nuevo cuento de la biblioteca de aula, y que durante el fin de semana le dediquen un ratito.


Por último, todos los lunes al final de la asamblea la maestra presentará dos de los cuentos de la biblioteca del aula a los niños, con el fin de crear interés en torno del libro y llamar su atención.

REFLEXIÓN BLOQUE: 3

REFLEXIÓN BLOQUE: 3

“LA HORA DEL CUENTO”

En este bloque hemos visto las tres formas principales que tenemos para transmitir la literatura a los niños de Educación Infantil y conseguir que disfruten con ella. Para ello contamos con tres tipos de textos: los libros de autor, los textos folclóricos y los textos creados por nosotros, que veremos en el siguiente bloque. Durante las clases de este bloque tuvimos la oportunidad de ver un ejemplo de cada una de las tres estrategias por parte de la profesora, sobre todo, de cara a la realización de la actividad, que consistió en un taller cooperativo de comunicación literaria con los compañeros de clase.
Las tres estrategias con las que contamos son las siguientes:

LECTURA:

Para llevar a cabo esta estrategia contamos con los libros de autor, vistos en el primer bloque de la asignatura, a los cuales se les presupone una calidad artística, tanto plástica, por las ilustraciones, como literaria, por cómo está escrito, haciendo un uso adecuado y estético del lenguaje. Nuestra tarea como maestros será la de seleccionar buenos libros, que, además de ofrecer una experiencia artística a los niños, se ajusten a su edad y a su momento evolutivo. Estos libros los calificamos como libros ‘para leer y enseñar’.
La lectura consiste en reproducir el texto literalmente de forma oral. Se debe hacer mientras se enseña el libro para que los niños vean las ilustraciones. Para esto lo ideal es que los niños estén sentados en el suelo y el libro esté en alto para que todos lo puedan ver. Si es un libro pequeño o con ilustraciones no muy grandes, podemos escanear las páginas, ampliarlas y después proyectarlas. Pero, siempre que se pueda será mejor hacer la lectura con el propio libro. Además, los niños deben saber que más tarde podrán verlos ellos mismos.
Algo muy importante que debemos tener en cuenta es que nosotros seremos su modelo de lectura. Por eso debemos hacerlo despacio, vocalizando, sin exagerar las entonaciones y, sobre todo, sin cambiar las voces. Es muy importante prepararse la lectura y ensayar antes de hacerlo en el aula con los niños.
El ejemplo que vimos en clase fue la lectura del cuento “Un príncipe algo rarito”, para ello Irune trajo el libro con la portada forrada y empezó creándonos la intriga acerca lo que nos iba a leer. De esta manera creó un pequeño debate, enlazando preguntas, y después comenzó con la lectura. Vimos que hay que tener en cuenta, entre otras cosas, levantar la vista y mirar tras cada frase, tener cuidado con la entonación que irá en función del estilo del cuento, y  hacer pausas en los momentos de intriga para enganchar a los oyentes.
Ésta me resulta la estrategia más familiar, ya que es casi la única que practico con mis hijos. Por lo general son ellos los que escogen el libro que quieren que les lea y después nos sentamos en el sofá para que ellos vayan viendo las páginas según voy leyendo. Lo cierto es que disfrutan mucho con las ilustraciones. Nunca nos ha gustado mucho lo de cambiar las voces, pero hay un libro con el que de vez en cuando me  lo piden; es con el de “El Grúfalo”. Hay que tener mucho cuidado de repetir la voz característica de cada personaje a lo largo de toda la historia y al final resulta agotador, pero les divierte mucho; claro que esta situación no tiene nada que ver con la del aula. 
  
NARRACIÓN CON LIBRO:

En esta ocasión contamos de nuevo con los libros de autor pero, especialmente aquellos que, si bien la historia y las ilustraciones son buenas, su texto no lo es demasiado o no es adecuado para la edad de nuestros niños.
Esta estrategia consiste en enseñar el libro y contarlo con nuestras palabras, en vez de leerlo, haciendo mucha referencia a las ilustraciones. Si es para bebés debemos exagerar, esta vez sí, las voces y las entonaciones. Esto se irá normalizando según aumente la edad de los niños. Con la narración sí podemos cambiar las voces de los distintos personajes pero, debemos tener mucho cuidado con hacer voces muy marcadas y que sean las mismas para cada personaje a lo largo de toda la historia.
En clase vimos esta técnica con el cuento “999 hermanas rana se mudan de charca”. Después de crear un debate previo a la narración, Irune comenzó señalando los dibujos para presentarnos a los personajes. A lo largo de la historia interactuó con nosotros haciéndonos preguntas y comentarios relacionados con ella.
Esta estrategia es especialmente adecuada para el primer ciclo de Educación Infantil.

CUENTACUENTOS:

Para contar un cuento utilizaremos los textos folclóricos convenientemente adaptados. Éstos nos ofrecen elementos muy importantes, como son su simbología, la fantasía, el absurdo o el juego lingüístico, todos ellos de gran interés para los niños. Son textos ‘para contar’ y, como dice Ana Pelegrín refiriéndose a los textos en verso, ‘para cantar’. 
Lo  importante de esta estrategia es que, al no utilizar ilustraciones, hacemos que los niños imaginen, y esto es algo que debemos trabajar para evitar que los niños pierdan su capacidad de imaginar y para favorecer el desarrollo del razonamiento icónico.
Lo primero que debemos hacer es una buena adaptación del cuento folclórico teniendo en cuenta lo que vimos en el bloque anterior. Es conveniente escribirla y ensayarla para fijarnos, sobre todo, en el tiempo (ej: para niños de 3 años no debe durar más de 15 minutos). Conviene usar fórmulas nuevas para comenzar y para terminar la historia y, de esta manera, sorprenderles cada vez. Podemos encontrar varias páginas webs que nos ofrecen gran cantidad de fórmulas. Durante el cuento debemos estar pendientes de la actitud de los niños para agilizarlo, si vemos que se aburren, o alargarlo, si les está gustando mucho.
El ejemplo que vimos en clase fue el del cuento “La princesa y los siete bandoleros”, una versión de “Blancanieves y los siete enanitos” a la española. Una vez más hubo un debate previo mediante el cual nos pusimos en contacto con los personajes y el tema de la historia, y otro posterior.
Cuando estemos en el aula y llegue la hora del cuento debemos prestar mucha atención a cómo anunciamos la actividad evitando confundirles, es decir, si hemos decidido leer, debemos decir: “os voy a leer un cuento” y no “os voy a contar u cuento”. Este es un error muy típico y muy fácil de cometer, por lo que tendremos que estar bien atentos. De hecho, es algo en lo que no me había fijado hasta ahora cuando les leo algo a mis hijos.
También tenemos que ver de qué manera podemos crearles la intriga y prepararles para el cuento, por ejemplo, con un ‘cofre de los cuentos’ o creando adornos, caretas u otros objetos relacionados con la historia. Si elegimos las estrategias de contar o narrar podemos disfrazarnos. Por último, intentaremos cuidar el ambiente para que esté a tono con el estilo del cuento.

  

sábado, 25 de mayo de 2013

Actividad Bloque: 3


ACTIVIDAD BLOQUE: 3

La actividad de este bloque ha consistido en escoger una de las tres estrategias vistas en este bloque para transmitir un cuento a los niños de infantil y practicarla con nuestros compañeros de clase. Para ello escogí el libro “El gato Miedoso y Bu”, escrito e ilustrado por Michael Broad  y publicado por Beascoa. El cuento trata de cómo un gato muy asustadizo, que no se atreve a hacer nada, descubre lo divertido que puede ser salir al jardín gracias a Bu, un simpático ratón que le ayuda a vencer sus miedos.  Éste ha sido uno de los grandes éxitos entre mis hijos y a mí me gusta especialmente, tanto por su texto como por sus ilustraciones. Es por esto que decidí escoger la estrategia de lectura.

Sé que ha sido una decisión muy poco arriesgada por mi parte, pero, he de reconocer que no me gusta demasiado contar cuentos, apenas lo hago con mis hijos. Siempre he disfrutado más leyéndoles un libro, cuidando la entonación, comentando las ilustraciones con ellos… Quizás es porque no me atraen demasiado los cuentos folclóricos. Soy consciente de que, como futura maestra, esto es algo  que tendré que esforzarme en cambiar.

Aunque éste es un libro que he leído infinidad de veces, esta vez el contexto iba a ser muy distinto, por lo que practiqué principalmente la manera de sujetarlo para que se pudieran ver bien las ilustraciones mientras lo leía. Otra cosa que tuve en cuenta fue fijarme bien en no exagerar la entonación y en no cambiar las voces.

Tuve ocasión de practicar cuatro veces. En la primera de ellas empecé haciéndoles preguntas sobre la portada: ¿cómo tiene la cara el gato?, ¿qué creéis que le pasa? Durante la lectura cometí el error de hacerles algunas preguntas. Mis compañeras me comentaron que podía trabajar el mirarles más después de leer las frases y que podía señalar más los dibujos para explicar las escenas.

En la segunda ocasión ya fui consciente de mi error y leí el cuento sin interactuar con ellas. Una de las sugerencias que me hicieron fue que, al trabarme con una palabra, era mejor continuar con la frase en vez de volver a repetirla. Por lo general les gustó la entonación y no me dijeron nada de que fuera necesario mirarles más.

La siguiente práctica salió bastante bien pero, en esta ocasión, me planteé si no habría sido mejor haber escogido la estrategia de “narrar con libro” para haber podido, de esta manera, interactuar con ellas, sobre todo acerca de las ilustraciones, que son realmente bonitas. La verdad es que esto es algo que también podemos hacer después de la lectura, y el texto me parece tan bueno que merece la pena ser leído.

Si trabajara con este libro en un aula volvería a elegir la estrategia de lectura, además creo que es lo suficientemente grande como para no tener que escanearlo y proyectarlo. Antes de la lectura establecería un dialogo con preguntas como las que hice en la primera práctica. También jugando con el nombre del gato ¿por qué creéis que el gato se llama así? Pero, dejaría para después de la lectura las preguntas acerca de las cosas que les dan miedo, y si alguien o algo, del tipo de un peluche o un juguete, les ayuda a superarlo. Para terminar, después del dialogo le dejaría tiempo para hacer un dibujo sobre lo que más le haya gustado del cuento. Pienso que podemos extraer información muy interesante de los dibujos que hacen los niños.   

Reflexión Bloque 2


BLOQUE: 2 “TEXTOS FOLCLÓRICOS. SELECCIÓN Y ADAPTACIÓN”

Al principio del bloque quedó claro que la palabra folclore se refiere a lo popular, entendido como algo del pueblo y no como algo conocido, y a lo tradicional, es decir, lo que viene de lejos, de toda la vida.  Al ser “popular” un término ambiguo, nos referiremos al folclore como “tradicional” o “de tradición cultural”.

Estas son las principales características de los textos folclóricos:

-         *  No tienen autor; son historias contadas de boca en boca, a la cual cada uno añade o quita algo, de manera que la historia original no existe y lo que nos llega es algo completamente distinto. Es imposible rastrear el origen.
-         * Hay múltiples versiones; ya que quien lo cuenta lo adapta a su realidad.
-         * Su origen es desconocido y no hay versiones originales.
-         *  Es literatura popular, entendida como “del pueblo”.
-      * Se transmiten horizontalmente: en un mismo momento histórico (cuando se acogía a alguien en casa, éste pagaba contando una historia; el cuento era su moneda de cambio). También se transmitían verticalmente: de generación en generación.
-        *  No son infantiles, sino familiares: las historias se contaban alrededor del hogar, no había tabiques y los niños escuchaban todo, estaban acostumbrados a todos los temas, incluso los más desagradables.  
-         * Reflejan la época  y la sociedad por las que pasaron.
-         * Reflejan los sueños y los deseos del pueblo.
-          * Son un reflejo de la sabiduría popular.
-    * No tienen, exceptuando las fábulas, moraleja explícita. Pero, a lo largo de la historia, hay multitud de enseñanzas, extraídas de la psicología popular, que sirven para los distintos miembros de la familia.

Lo que me parece más relevante y llamativo de estas características es saber que los textos folclóricos no son infantiles, no fueron creados para los niños,  sino que son historias que se han ido edulcorando hasta hacerlas aptas para ellos. Un ejemplo de esto son los largometrajes de Disney, el primero de ellos fue el de “Blancanieves y los siete enanitos” me sorprendió ver que tiene muy poco en común con la versión del cuento de los hermanos Grimm. Otras versiones que vimos en clase fueron las de “Cenicienta”, de Perrault y Grimm, y una de “La Bella Durmiente del Bosque” que se cree incluso anterior a la de Perrault. En todas ellas aparecen temas que no son apropiados para tratar con niños de infantil, de ahí que tengamos que adaptarlas si las queremos usar en el aula.

Del teatro folclórico decir que, como no se escribía, había que memorizarlo. Destacan las representaciones teatrales religiosas  de los pueblos, en los que los papeles pasaban de padres a hijos. En muchas de ellas hay guiños paganos, y también había otras representaciones paganas de peor gusto.

Hay una manifestación de teatro folclórico infantil  muy importante que ha conseguido mantenerse hasta estos días; son los Títeres de Cachiporra (podemos verlos en el parque del Retiro). Se representaban en las plazas de los pueblos, con unos títeres de mano que tenían una cabeza grande y las manos pequeñas. La historia siempre consistía en que un personaje malo (lobo, bruja…) le quitaba algo muy querido al protagonista, que siempre era  un personaje masculino. Éste se pasaba la obra persiguiendo al malo preguntando al público: “¿por dónde se ha ido?”. Cuando el público se cansaba, el protagonista recuperaba su objeto valioso y pegaba al malo con una cachiporra.

Por otro lado, la poesía folclórica, tanto para adultos como para niños, siempre ha estado ligada a la música y al movimiento. Son manifestaciones de poesía folclórica las canciones para jugar al corro, a las palmas, para saltar a la comba, o incluso las nanas o los villancicos. Si nos fijamos detenidamente en lo que dicen no parecen muy apropiados para niños, por ejemplo; “soy capitán de un barco inglés y en cada puerto tengo una mujer”… No sé a qué jugarán hoy en día las niñas en el recreo, pero desde luego, todas estas canciones y retahílas forman parte de mi infancia.

La prosa folclórica es lo que más se ha estudiado, especialmente entre finales del siglo XIX y principios del XX. La tesis doctoral del antropólogo ruso Vladimir Propp, que sintetizó en el libro “Morfología del cuento”, nos ofrece la siguiente clasificación de los cuentos folclóricos:

1.- MITOS: Incluye textos con dioses o héroes de la antigüedad, leyendas hagiográficas (sobre santos o personajes de la religión), el resto de leyendas y los apólogos, que son como fábulas pero sin animales, por ejemplo, el cuento de “La Lechera”. Debemos señalar que una leyenda se distingue de un cuento en que sitúa la historia en un lugar y tiempo concretos, y los personajes también tienen un nombre concreto.

2.- CUENTOS DE ANIMALES:
- Fábulas: los animales representan los vicios y las virtudes de los humanos. Son textos moralizantes, con moraleja, por lo tanto, paraliteratura.
            - Cuentos de animales: los protagonistas son animales y sí representan a personas.

3.- CUENTOS DE HADAS: aparece algún personaje de carácter mágico, por ejemplo, un hada, un ogro… los humanos hablan con los animales. (Caperucita Roja, Los Músicos de Bremen…)

4.- CUENTOS DE FÓRMULA: aquellos en los que te tienes que aprender o bien una parte, o bien el cuento entero para que no pierda su gracia. También se incluyen los cuentos acumulativos y los mínimos (ej: Esto era un rey que tenía tres hijas…)

Además de esta clasificación de Propp, podemos encontrar otras dos muy interesantes. Por un lado, la del pedagogo italiano Rodari, y la de la primera cuentacuentos conocida en la historia de la pedagogía, Sara C. Bryan.

 RECOPILADORES Y ADAPTADORES

Debemos distinguir entre versión, cuando una historia cambia sin una intención concreta, y adaptación, cuando se cambia con una intención. Éste fue el caso de Perrault, que recopilaba y adaptaba los cuentos que la nodriza contaba a sus hijos para entretener a la corte del rey Luis XIV. Pero, en realidad, sus adaptaciones tenían una intención moralizante.

En Alemania, en la primera mitad del siglo XIX, surge el romanticismo y, con él, el interés por las tradiciones. Los hermanos Grimm fueron los encargados de recopilar los cuentos tradicionales alemanes. Pero, tras la segunda edición llegaron quejas por los temas tan escabrosos que aparecían en los cuentos, como violaciones y asesinatos; y es que no debemos olvidar que no eran cuentos escritos para los niños. Aunque la intención de estos recopiladores era conservacionista, no tuvieron más remedio que hacer pequeñas adaptaciones eliminando las cosas escabrosas para la tercera edición.

En la segunda mitad del siglo XIX, con el realismo, apreció Andersen, en Dinamarca. Era una personalidad de la literatura muy reconocida y apreciada en su tiempo, tanto por sus versiones y adaptaciones de cuentos folclóricos (La sirenita, La reina de las nieves), como por sus propios cuentos (La cerillera, El soldadito de plomo).

Relacionando todo lo visto hasta ahora con lo que sabía acerca de los cuentos clásicos, he de decir que tenía una idea completamente equivocada. Por un lado, siempre he pensado que Perrault, Grimm o Andersen eran los autores de los cuentos clásicos que conocía desde pequeña, principalmente a través de las películas de Disney y de algún libro que tenía en casa. Por otro, jamás había imaginado las historias tan tremendas y truculentas que dieron lugar a dichas versiones/adaptaciones.

En cuanto a la simbología de los cuentos folclóricos, Propp concluyó  que casi todos presentan el mismo esquema, el cual consiste en un viaje iniciático. Este viaje comienza en un núcleo familiar, donde el protagonista es pequeño y está protegido por su familia, hasta que en un momento se ve obligado o decide abandonar el hogar. Es entonces cuando debe enfrentarse a situaciones o pruebas, lo que simboliza la adolescencia y los escollos que hay que vencer en la vida, y  conoce a personajes que le ayudarán o que le causarán problemas. Al final de la historia el protagonista crea un nuevo núcleo familiar, lo que simboliza que ha llegado a la vida adulta, que es el fin de ese viaje iniciático.

Cuando adaptemos un cuento folclórico para usarlo en un aula de infantil es importante que  entendamos  y discriminemos su simbología. Debemos respetar su esquema básico, es decir, respetar el viaje, los roles de los personajes y el tipo de final; si es un cuento que acaba bien, nuestra adaptación debe terminar bien, aunque no sea del mismo modo.

Esto fue lo que tuvimos que hacer como actividad para este bloque. Tuvimos que adaptar el cuento “Todo tipo de pieles” para contárselo a unos niños de Educación Infantil. Para ello me fijé en determinadas características que lograran que resultara más atractivo y compresible para ellos: poner nombre a los protagonistas, introducir el animismo, evitar el tema del incesto, acortar la historia… todo ello sin cambiar el esquema básico del cuento.

Por otro lado, me resultó muy interesante lo que nos contó Irune sobre el resultado obtenido al analizar las conclusiones que sacaban los niños del cuento de “Los tres cerditos”. Algo que no debemos olvidar como futuros maestros: no debemos intentar que los niños entiendan y aprendan lo que no les corresponde. Debemos dejar que ellos extraigan sus propias conclusiones sin condicionarles.

Para finalizar este bloque aprendimos en qué debemos fijarnos a la hora de seleccionar una buena materia prima sobre la que podamos hacer luego nuestra adaptación. Son preferibles las traducciones de los grandes recopiladores, Perrault, Grimm o Andersen, pero, en cualquier caso, el prólogo del libro nos puede guiar bastante acerca de su calidad. No debemos olvidar que estos son libros para adultos.

En cuanto a mi experiencia actual con los cuentos folclóricos he de decir que es bastante pobre. Es algo que no me había parado a pensar hasta ahora pero, la verdad, es que nunca me he preocupado de que mis hijos tuvieran buenas adaptaciones infantiles de cuentos clásicos. Apenas cuentan con un libro recopilatorio del estilo de los que vimos al final del bloque, en clase, como malos ejemplos. Aunque, para compensar, tienen una versión de “El Gallo Quirico”, de Kalandraka, que tuvo mucho éxito durante un tiempo.


    

miércoles, 22 de mayo de 2013

ADAPTACIÓN “TODO TIPO DE PIELES”


ADAPTACIÓN “TODO TIPO DE PIELES”

Érase una vez el reino lejano de los ratones del bosque, en el que un día nació la princesa más guapa que jamás había existido; la princesa Ratina. Pero, al poco tiempo su madre, la reina, se puso muy malita y como veía que se iba a morir le entregó al rey ratón un collar, del que colgaba una piedra preciosa azul y un anillo, para que se lo diera a Ratina cuando fuera mayor y así tuviera un recuerdo de su madre.

Pasaron los años y Ratina creció y se convirtió en una joven ratita en edad de casarse, por lo que su padre decidió que, para poder solucionar un problema con el rey vecino, el del Reino de los Gatos del Bosque, se casaría con el príncipe de dicho reino.  Cuando Ratina se enteró se puso muy triste y le suplicó a su padre que le dejara casarse con quien ella quisiera. Pero, como su padre no cambió de opinión, Ratina decidió retrasar el momento de la boda todo lo que pudo.

 Así que le pidió a su padre un regalo para su boda muy difícil de conseguir; le pidió un vestido tan dorado como el sol y otro tan brillante como las estrellas. Lo malo fue que como su padre era un rey muy rico no tardó mucho tiempo en conseguirle los vestidos. Entonces a Ratina se le ocurrió decirle que como en el Reino de los Gatos del Bosque hacía mucho más frio que en el suyo, iba a necesitar el abrigo más calentito del mundo y para eso tenía que ser un abrigo hecho con todos los tipos de pieles. Pero su padre también consiguió regalarle el abrigo con todo tipo de pieles, así que Ratina decidió escaparse.

Esa misma noche, Ratina con el colgante de su madre al cuello y vestida con el abrigo cogió su vestido tan dorado como el sol y su vestido tan brillante como las estrellas y se escapó de palacio. Para que no la encontraran los soldados del rey decidió caminar por la noche y dormir escondida por el día. De esta manera pasa el tiempo, atravesando el bosque y los campos y nuevos bosques, hasta que un día la sorprendieron unos soldados ratones dormida en una cueva. Ratina, que estaba sucia y desmejorada por todo el tiempo que llevaba escapando, se asustó al pensar que podían ser soldados del reino de su padre. Sin embargo, al ver que la llevaban a un castillo distinto sintió un gran alivio, aunque, por si acaso, no quiso decir su nombre ni quién era. Lo único que les decía era que ella se llamaba Todo tipo de pieles. Así que, al verla tan sucia, vestida con ese abrigo tan raro y no conseguir averiguar quién era, decidieron dejarla trabajar en las cocinas del castillo ayudando al cocinero fregando los cacharros.

A los pocos días de estar trabajando en las cocinas, Ratina vio al príncipe del castillo, el príncipe Tinín, el ratón más guapo que jamás había visto y se enamoró de él. Unas semanas después se organizaron en palacio dos noches de baile con todas las jóvenes princesas de los reinos vecinos, invitadas con el fin de que el príncipe eligiera a su futura esposa. Ratina supo que tenía que hacer algo para poder asistir a esos bailes, así que, la primera noche después de la cena, le pidió al cocinero que, por favor, la dejara ir a mirar detrás de una cortina ya que nunca había visto un baile. Ella le prometió que sería sólo un rato y que después fregaría todos los cacharros de la cena.

En cuanto el cocinero le dio permiso se fue corriendo a su cuarto, se lavó la cara y las manos, se puso su vestido tan dorado como el sol y apareció en el baile. El príncipe al verla, se quedó tan impresionado que no quiso bailar con nadie más. Ratina y Tinín pasaron la noche bailando y hablando, cada vez más enamorados, hasta que ella se dio cuenta de la hora que era y le dijo al príncipe que tenía que irse. Volvió a su habitación, se manchó las manos y la cara, se volvió a poner el abrigo de toda clase de pieles y bajó a las cocinas. Allí se encontró al cocinero muy enfadado y éste le dijo que, como estaba muy ocupado preparando el banquete del próximo día, tendría que ser ella quien le subiera al príncipe la sopa de queso que le gustaba tomar todas las noches. Entonces a Ratina se le ocurrió dejar caer en el plato de sopa la piedra azul del collar de su madre. Cuando el príncipe, que no podía dejar de pensar en la ratita tan preciosa que había conocido esa noche, encontró la piedra azul en el fondo del plato se quedó muy extrañado.

A la noche siguiente, Ratina consiguió de nuevo permiso del cocinero para ir a ver el baile tras la cortina. Esta vez se puso su vestido tan brillante como las estrellas y al entrar al baile el príncipe Tinín decidió hacer algo para averiguar quién era ella. Así que, después de pasar la noche bailando, cuando ella se quiso ir corriendo, él deslizó un anillo en su dedo sin que Ratina se diera cuenta. Esta vez se había retrasado muchísimo y, como  el cocinero iba a estar realmente enfadado, Ratina no se acordó de volver a mancharse la cara y las manos y no se dio cuenta de que llevaba puesto el anillo.

Una vez más, el cocinero le dijo que subiera la sopa de queso al príncipe y en esta ocasión decidió dejar caer el anillo del collar de su madre en la sopa. Pero, esta vez,  el príncipe le pidió que esperara en la habitación a que él terminara de comer. Cuando llegó al fondo del plato y vio el anillo le preguntó a Ratina: ”¿tú sabes de quién es este anillo?”

-          “No Majestad”. Contestó ella muerta de vergüenza.

Entonces el príncipe Tinín se acercó a ella y le dijo, “Este anillo es la pareja del que tú llevas puesto, porque tú eres la ratita con la que me quiero casar.”

Y así fue como la princesa Ratina y el príncipe Tinín decidieron estar juntos el resto de su vida y fueron muy felices y comieron perdices.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


En primer lugar he decidido adaptar los personajes y poner animales humanizados, ya que es uno de los temas favoritos de los niños de entre 2 y 6 años. También les he puesto nombre a los protagonistas para que sean más fáciles de identificar. Otro cambio del principio ha sido el de obviar el tema del incesto que he cambiado por otra excusa para que la princesa tuviera que escapar. Para esto he añadido el personaje del príncipe gato.

Para que no resulte demasiado largo, he decidido acortarlo dejando dos vestidos en vez de tres, por lo que los colgantes del collar de la madre también deben ser dos. En vez de la medalla de la virgen o la rueca he elegido una piedra preciosa azul porque me parece que puede ser más reconocible y atractivo para los niños. También he creído conveniente acortar el trajín  de los personajes la noche del baile quitando la visita del príncipe a las cocinas.

domingo, 5 de mayo de 2013

REFLEXIÓN BLOQUE 1


REFLEXIÓN BLOQUE 1 “LIBROS INFANTILES DE AUTOR. ANÁLISIS Y SELECCIÓN”

En este primer bloque hemos trabajado algunos conceptos básicos de la asignatura. Desde la diferencia entre libro (el formato) y cuento (relato breve que puede ser infantil o de adultos), pasando por la definición de literatura, sus características y evolución histórica, para terminar centrándonos en la literatura infantil y en cómo analizar y seleccionar un buen libro de cara a nuestra futura labor como maestros de Educación Infantil.
Para que una obra pueda ser considerada literaria debe cumplir cuatro características fundamentales:
  •   Tener intencionalidad artística. La literatura es el arte de la palabra y, como tal, la primera intención del autor debe ser la de crear arte, es decir, intentar provocar una emoción en quien la recibe.
  •    Ser ficción: algo que no ha pasado o que se basa en una realidad ficcionada por el autor.
  •    Pertenecer a uno de los tres géneros literarios: prosa, verso o teatro.
  •   Usar una de las funciones del lenguaje: la función estética o poética.
Estas características nos sirven de guía para distinguir entre literatura y paraliteratura. Los textos paraliterarios son aquellos que no se pueden considerar literatura porque les falta principalmente alguna  de las dos primeras características, la intención o la ficción. En el caso de la literatura infantil, considerada como aquella que va destinada a niños de hasta 12 años, debemos tener cuidado de no confundirla con los textos paraliterarios. Éstos últimos  pueden ser de dos tipos: de carácter didáctico (ej: Teo, Babar, La pequeña oruga glotona) o de carácter moralizante, porque intentan inculcar valores al niño (ej: las fábulas).

Esta es una de las cuestiones de este bloque que más complicada me ha resultado. Mi experiencia previa con la literatura infantil se limita básicamente a la que llevo a cabo con mis hijos, ya que todavía no he hecho prácticas en el aula. Creo que puedo decir que mis hijos tienen una buena biblioteca en casa, es algo en lo que he puesto mi empeño, así como en leerles todos los días antes de acostarse. El problema es que lo tenemos todo mezclado. Nunca me había parado a pensar en que unos libros se pudieran considerar literatura y otros no; que “La pequeña oruga glotona”, que ha sido uno de sus grandes éxitos, tenga carácter didáctico es algo que me ha costado mucho asimilar. Reconozco que ahora los elijo desde otra perspectiva y lo mismo tendré que hacer si algún día llego a ser maestra.

Volviendo a la literatura, vimos que a lo largo de la historia se han dado dos tipos distintos. Por un lado, la literatura folclórica que fue pasando de boca en boca hasta que, en los siglos XVIII y XIX, determinadas personas decidieron ponerla por escrito para que no se perdiera. A este tema dedicaremos el siguiente bloque. Y, por otro lado, la literatura culta que empieza en la Edad Media y en la que podemos encontrar dos tipos de textos escritos para niños: los exemplarios, que eran historias breves que servían de ejemplo para que el niño aprendiera, y los castigos,  historias en los que los protagonistas recibían castigos horribles y exagerados por hacer algo mal.  Ambos eran textos paraliterarios con carácter moralizante.

Tenemos que esperar hasta los años 80-90 del siglo XX para encontrar verdadera literatura infantil, creada para que los niños disfruten sin que tengan que aprender algo. Es una literatura creada respetando al niño, centrada en sus intereses, no en los de los adultos. En el segundo boom, en los 90, aparecieron los álbumes de imágenes y las ilustraciones cobraron mucha importancia. A mí, personalmente, es una de las cosas que más me atrae de los libros infantiles de ahora; hay ilustraciones que son verdaderas obras de arte. De esta época son algunas de las principales editoriales especializadas en literatura infantil.

También vimos los distintos géneros de la literatura infantil, destacando la narrativa frente al teatro o la poesía. Del teatro sólo decir que no existe en infantil por lo difícil que resulta su lectura y porque resulta más fácil transmitir mediante la narración que mediante el diálogo. En cuanto a poesía, hay que destacar la figura de Gloria Fuertes que supuso un cambio al acercarla a los niños. Escuchándoles y fijándose en la literatura anglófona creó una poesía cercana y atractiva para ellos. Ella es uno de los pocos recuerdos de la niñez que tengo relacionados con la literatura. Este año es el 15 aniversario de su muerte y han publicado una edición especial sobre ella.

Y, con todos estos conceptos claros, pasamos a ver la parte más práctica de este bloque, en la que aprendimos lo que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar un libro. Esto sí que fue una sorpresa para mí, ya que me esperaba esta asignatura como algo parecido a cuando había estudiado literatura en el colegio, enfocado a la evolución histórica y al estudio de los distintos autores. Pero está claro que algo tan importante como una biblioteca en un aula de infantil pierde todo su sentido si no se hace con criterio, y para ello es fundamental saber elegir los libros que tendrá.

Para poder hacer una buena selección es imprescindible saber cómo son los niños en función de su edad. Debemos conocer el momento evolutivo en que se encuentran en cuanto a su desarrollo cognitivo, emocional y lingüístico.  A partir de aquí analizaremos si los distintos aspectos del libro se adaptan a dicho momento evolutivo. Analizaremos por un lado el formato, fijándonos en el aspecto externo, las ilustraciones y el tipo de letra, y por otro lado el contenido, es decir, el tema, la estructura, los personajes, el lenguaje y los valores o contravalores que aparecen. Con todo ello concluiremos si el libro es adecuado o no para nuestros niños y los temas que podemos trabajar con él.

Como futuros maestros otra de las cosas que debemos tener en cuenta es la importancia que tiene mantener nuestra biblioteca actualizada, ya que el mercado de la literatura infantil está en continuo movimiento. Para ello, y esto ha sido otro de los puntos complicados para mí, hemos tenido que buscar enlaces que nos sirvan para estar al tanto de las novedades y poder así renovar  y actualizar nuestro material.
Lo que para mí hasta ahora era  solamente  algo con lo que pasar un buen rato con mis hijos y que me ayudara a inculcarles el gusto y el placer de sumergirse en historias nuevas o conocidas a través de los libros, se ha convertido en lo que será una de mis principales herramientas de trabajo si algún día llego a ser maestra.